Motor Bosch Performance Line

Algunos clientes nos preguntan si instalamos kits de pedaleo asistido a bicicletas convencionales y nuestra respuesta es siempre la misma: “No los instalamos a menos que esté justificado” y eso siempre después de haberle explicado claramente las características de un kit de este tipo y por qué los desaconsejamos.

Vaya por delante decir que sabemos de lo que hablamos ya que mi primera bici con pedaleo asistido fue una Scott Ransom con un kit a la rueda trasera y una batería a medida perfectamente acoplada al triangulo delantero, la cual exprimí durante dos años y le saqué buen partido, pero una vez que cayó en mis manos la primera bicicleta con el motor integrado pude apreciar las diferencias y grité aquello de “Never more”.

Voy a relacionar a continuación los motivos por los que desaconsejo instalar este tipo de motores:

1.- El par de fuerza que desarrollan es generalmente inferior a un motor integrado. A menos que te vayas a potencias superiores (500w o más), pero todo lo que sea mayor de 250w, además de un precio mayor y un mayor consumo, tenemos que tener en cuenta que ya no tiene la condición de bicicleta, sino de ciclomotor, con todo lo que eso conlleva.

2.- El consumo de batería es generalmente mayor, ya que el motor es menos eficiente y además la autonomía restante no se calcula correctamente, con lo que es difícil optimizar las salidas.

3.- El peso y el tamaño del motor es mayor, lo cual influye también en el consumo.

4.- Son más propensos a averías, no solo por ir menos integrados y por lo tanto más expuestos a golpes, sino porque la electrónica es de peor calidad y suele recalentarse, lo que deriva en controladores fundidos y rutas estropeadas.

5.- La ubicación es un problema. Rueda trasera, rueda delantera o central. Los dos primeros modifican el centro de gravedad de la bicicleta de una manera notable, además el delantero no es recomendable para montaña por la falta de tracción en terrenos comprometidos. El central en estos casos sería la mejor opción, pero suele quedar muy expuesto a golpes porque disminuye la distancia del cuadro al suelo. Mi experiencia fue con el motor en la rueda trasera y, aunque es la mejor opción para enduro, también sufre en exceso del traqueteo de la rueda, por no hablar de que no puedes montar cualquier llanta porque utiliza 36 radios en lugar de los 32 habituales y la longitud de los radios es menor. Y por supuesto olvídate del cierre rápido, tendrás que llevar encima una llave fija del 19 para reparar posibles pinchazos.

6.- La respuesta del motor es mucho peor porque normalmente no llevan sensor de par de fuerza, sino de giro de las bielas, lo que hace que no reaccionen hasta que las bielas han girado al menos un cuarto de vuelta. Además, por la misma razón no entregan la potencia progresivamente como los motores de serie, sino toda de golpe.

7.- No salen tan baratos como parece. Para tener unas prestaciones similares a un motor Bosch o Shimano tienes que gastar por encima de los 1.700 más la instalación y por un poco más ya tienes una bicicleta con el motor integrado.

En resumen, solo recomendamos este tipo de kits para casos muy especiales, por ejemplo bicicletas adaptadas o especiales. Y quizás para carretera sí pueda ser una opción, ya que son más fáciles de deslimitar y en este caso la ubicación en la rueda trasera no presenta tanto inconveniente.